Miuccia Prada y Raf Simons o el arte de especular con el concepto.

La unión inédita de los diseñadores Miuccia Prada y Raf Simons genera más preguntas que respuestas. Es esto una buena señal o es el traje nuevo del emperador pero hecho a dos bandas.

De lenta digestión y con muchas implicaciones es la unión creativa de Miuccia Prada y Raf Simons. ¿Acaso es lo más transgresor que ha hecho la moda? no. ¿Es la confirmación de un rumor que llevaba tiempo en el aire? sí, o al menos, en parte.

Aún así, no sabría qué esperar exactamente de ellos, en plural (a partir de ahora al referirnos a Prada), esa marca conocida por muchos pero no entendida por todos y en honor a la verdad, comprada por menos si nos remitimos a la realidad y con los números en la mano. Vaya por delante mi pesar y mi cartera.

Prada Milano

Arte conceptual: intervención de bolsa con post-it pegado. Igual lo llevo a Art Basel y lo compran.

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Reconozco la titánica tarea de disociarme del asunto, principalmente porque el gancho es muy fácil, es una emboscada de concepto, narrativa breaking news y visceral como toda compra por impulso. De manual.

Como también es previsible todo lo que podría pasar en el peor de los escenarios de esta colaboración (no), unión (no), affaire (quizá) vitalicia (¿qué?) según sus propias declaraciones.

Escribir sobre lo que ha pasado, que fue dinamita, carne de scoop para los medios y una radical implosión de cabeza para Giorgio Armani, no tiene sentido. Leed a Tim Blanks aquí, que es de los legionarios del concepto. A Vanessa Friedman aquí, que toca ejes del business y del dinero que hay de por medio. Y a Rafa Rodríguez aquí, que desgrana perfectamente todo, desde lo de Jil Sander y cómo los Prada-Bertelli siguen pagando deuda por su ambición con Fendi, el traspiés con el LVMH y todo lo que se esconde tras la jugada.

Al momento de leer los comentarios en social media de la gente de la moda alabando con frenesí el nombramiento de Miuccia Prada y Raf Simons (y desviviéndose en halagos y emojis de corazones), he pensado en la fábula de Hans Christian Andersen y el traje invisible.

Todos sabéis a qué me refiero, a la moda le encanta ser engañada.

Ellos valen más por lo que callan, que por lo que cuentan. La coreografía en Vía Bergamo 21, su la guarida general, estaba más que calculada al milímetro. No han contado nada, solo un simulacro de lo que hipotéticamente vendrá.

Miuccia Prada quiere romper de nuevo las normas, quiere reposicionar su papel como pionera (que lo fue durante muchos años), y Raf quiere un cheque, que hay que pagar los autónomos. Es muy duro tener que vivir solamente del freelancismo sin sueldo base.

En un entorno corporativo que poco (o nada) ha dejado para la innovación, la improvisación, la frescura y la creatividad, sin perseguir, velada y descaradamente objetivos de rentabilidad extrema, ¿qué ha pasado?, ¿por qué estamos aquí?.

La moda y sus pasarelas están terriblemente domesticadas.

Vivimos en los tiempos donde un señor «gurú» quiere registrar el entrecomillado como seña de identidad; Dior enarbolando el feminismo (sic) con una señora a pie de guerra contra el heteropatriarcado, creando productos que gravitan completamente alejados de tal discurso; y todos los grupos (no hay ninguno que se salve) haciendo greenwashing sin complejos. Práctica que no les ha sacado los colores, y mucho menos la vergüenza.

Nos asombramos de que Marc Jacobs haya hecho una performance de baile en su desfile, y lo triste es que nos sorprenda, no por lo inédito (que no lo es), sino por lo infrecuente que es pensar, disfrutar y reflexionar en los 15 minutos que dura hoy un desfile y los mensajes que supuestamente transmite.

Incluso Michele, que le ha dado por darnos dosis de psicoanálisis y lecciones de Foucault, vendiéndonos una estética, entre los ritos y la liturgia del carrusel de la moda (que me recordó el de Vuitton de Jacobs) y la vigilancia y el castigo.

Pasarelas que un día fueron el altavoz y el termómetro de lo que se cocinaba en la cultura, ese gran eje y punto de encuentro para el debate en torno al diseño y a la estética de los tiempos. Hoy es un corporativo.

La moda tiene un problema, yo lo sé, tú lo sabes, todos lo sabemos y todos hablamos de ello. Es el gran elefante en la sala. La moda necesita ideas, sí, pero sobre todo y en calidad de urgente, acciones radicales.

La moda no necesita hoy que Miuccia Prada y Raf Simons dialoguen y divaguen en bucle eterno sobre las ideas y sus obsesiones. Su intelecto sería más útil para dinamitar cambios estructurales en la manera de crear, de presentar, de producir y en definitiva, de cambiar el sistema de la moda.

Cuando el mundo del diseño hoy se cuestiona cosas como la producción/autoría, los discursos y políticas detrás de los objetos, el diseño crítico y especulativo, el activismo, la tecnología aplicada a materiales inteligentes, avances en inteligencia artificial y moda, la impresión digital, upcycling, el diseño colaborativo y formatos open source. A qué espera la gran moda para subirse al carro de lo nuevo y dejar la retórica de lo que fueron en el Siglo XX.

Pero es que la moda ya no es lo que la Moda fue, y eso, está bien.

Como decía la señora Prada, «No sabemos hacia dónde vamos»… «absolutamente, es la hora de repensar estos sistemas y las estructuras que han llegado a definirnos».
Miuccia Prada y Fabio Zambernardi design

Señora Prada hablando con Señor Fabio de RuPaul’s Drag Race y David Lynch, de Fassbinder y Petra von Kant, de las Pussy Riot, de Frankenstein y Mary Shelley, de los clichés del satén duquesa, de Helmut Lang y las transparencias, también de Fellini y la Città delle Donne, del ADN y las moléculas del avestruz, del nylon para arriba y para abajo, de los uniformes, las bananas, las heroínas de Hitchcock, de Yves Saint Laurent y de los tapices de cocina.

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Las interrogantes continuarán. ¿Trabajarán a tres bandas Raf, Miuccia y Fabio Zambernardi? (recordad que Fabio ha sido la mano derecha e izquierda, traductor e intérprete del cerebro de Miuccia los últimos 20 años). ¿Quién tendrá la última palabra? (ellos dicen que se pondrán de acuerdo; también lo dice la ONU o el Congreso y no tiene por qué ser verdad).

¿Por qué no adjuntaron a Pieter Mulier a la nómina? (él le mandó un discreto saludo por Instagram, dejando muy claro que, esta vez, no haría los coros). ¿Seguirá Miuccia Prada hablando para las mujeres en su discurso? (al fin y al cabo era de las pocas poquísimas que podía reivindicar su mensaje de forma auténtica y singular).

Miuccia Prada fashion

Miuccia Prada jefa del concepto: edición mejores momentos. En los Vh1 de 1996 conceptualmente vistiendo de ella misma (casi una metacreación). Luego con vestido papel transparente y terminando de gladiadora con acuchillado renacentista en una gala de Vogue. Supéralo.

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¿Era necesario tener una voz masculina en la marca? (Miuccia no se cansa de desafiar los convencionalismos, los clichés y las sesgadas nociones de belleza que la mirada masculina ha impuesto sobre el cuerpo femenino).

¿Cómo harán evolucionar sus temáticas/conceptos? (aquí apunto a los dos flancos; quienes les hemos seguido el rastro y las contribuciones, ya sabemos qué les gusta y cómo lo formulan. También su zona de confort).

Raf Simons collections

Raf cargado de concepto, botellón preciosista, abrigos Mata Hari con plásticos, adolescentes trágicos. Fotos: Vogue Runway.

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¿Será posible para Miuccia Prada y Raf Simons mantener un lenguaje críptico, intelectual, de vanguardia y pretender vender globalmente?

Vender Prada no es fácil, vender Simons tampoco- recordad Calvin Klein 205W39NYC3what48269347 o ese nombre impronunciable-. Vender juntos, no es imposible, si unimos el fanbase del concepto -que lo comparten- pero no estoy del todo seguro si eso será suficiente.

Miuccia Prada best outfits

Miu aleccionando crímenes capitales de las modas: en chándal y joyas en la gala del Met, con outfit repetido de pantalones con calcetines (porque si ella odia algo son las medias), en jerséi y falda para eventos nocturnos pero de plumas y plásticos verde chillón.

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Ella sabe que tiene que vender a los ricos y sabe también que, muchos de ellos no le comprenden. Esta regla la podemos aplicar perfectamente también a los jóvenes. Asunto complejo y no del todo cómodo si eres una marca global como Prada. Tensión perpetua entre su discurso y la realidad del negocio. He ahí el quid de la cuestión.

Para despejar toda incógnita, habrá que esperar hasta Septiembre. Todo lo demás es especulación.

Prada (y Raf) Milano 1913. Vaya vueltas da la vida.

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